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Annie Laird pensaba que formar parte del jurado era uno de sus deberes de ciudadana. No iba a ser fácil, porque su vida no era un camino de rosas. Además de tener que criar ella sola a su hijo, trabajaba como preocesadora de datos e intentaba ser escultora en sus ratos libres. Pero lo que no podía imaginar era que su conciencia la empujaría sin remisión a...
Annie Laird pensaba que formar parte del jurado era uno de sus deberes de ciudadana. No iba a ser fácil, porque su vida no era un camino de rosas. Además de tener que criar ella sola a su hijo, trabajaba como preocesadora de datos e intentaba ser escultora en sus ratos libres. Pero lo que no podía imaginar era que su conciencia la empujaría sin remisión a...