Nola, su protagonista, al que todos conocen por la niña de pimienta seca por su afición al mojo colorado y por vivir en la calle Díaz Pimienta (uno de los tantos juegos de la autora), es una niña especial que juega con todo, con el reloj, que parece contagiarse de su fantasía y marca el mediodía cuando es ya el atardecer, con el aire, con el tiempo, con las palabras.
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