Esta es la historia de un pintor que había perdido la ilusión y las ganas de pintar. Y se fue a vivir al Norte, muy lejos de las ciudades. Cada mañana el pintor descubría los pasos de las liebres blancas pero no conseguía ver a ninguna. Entonces se obsesionó con las liebres blancas, inventando trampas para capturarlas pero por suerte las liebres eran más listas que él. Un día, mientras caminaba una nevada muy espesa lo cubrió todo y en pocos minutos la nieve transformó de tal manera el aspecto del bosque que el pintor se vio totalmente perdido.
Descripción
1990,tapa dura.Expurgo biblioteca,sellos y códigos.21x21 cm.
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