A comienzos de la década de los setenta, José Luis Lasala se irá aproximando de forma paulatina a la tendencia pictórica denominada soporte-superficie (support-surface), a la herencia de la pintura, que determinará su inclusión en el Grupo Azuda 40, al que pertenecieron artistas como Pascual Blanco o Natalio Bayo, entre otros. A partir de los ochenta, su obra fue evolucionando hacia un estado más lírico, expresado a través de un lenguaje más abstracto y elemental. La publicación cataloga un total de 35 obras de producción reciente (2001-2006). Muchos de estos títulos poseen además connotación literaria, una constante en su trabajo, como lo son el diálogo con otras esferas de la cultura como la música o la propia historia del arte.
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