Los ocho años que Azaña pasó interno en los agustinos de San Lorenzo de El Escorial llenan esta magistral novela autobiográfica. Allí se fraguaron sus dotes de orador, su carácter liberal y, también, se pensamiento laicista en reacción a una rígida educación religiosa. EL JARDÍN DE LOS FRAILES le revela, además, como un gran escritor.
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