" El juez entró en la sala, tropezó con el escalón que llevaba a su tarima, sujetó el martillo, fue a atizar un porrazo y se pilló el dedo con él. Soltó un par de tacos en voz baja, se frotó la boca con el dorso de la mano, pensando que así no se notaría tanto su aliento a whisky, y murmuró..."
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