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Meg tenía que averiguar qué estaba ocurriendo en aquella casa, porque sus amigos le habían pedido que la vigilara un poco durante su ausencia. Lo malo fue que nadie quiso creer a Meg, cuando explicó que habían huellas de pisadas de zapatos embarrados que entraban pero que no salían de la casa, y que había visto con sus propios ojos cómo se abría...
Meg tenía que averiguar qué estaba ocurriendo en aquella casa, porque sus amigos le habían pedido que la vigilara un poco durante su ausencia. Lo malo fue que nadie quiso creer a Meg, cuando explicó que habían huellas de pisadas de zapatos embarrados que entraban pero que no salían de la casa, y que había visto con sus propios ojos cómo se abría...