Estamos en el siglo XXI y todo Orange County es una superficie de cemento cruzada por autopistas superpuestas cuyos carriles magnéticos dirigen los programas de ruta de los coches. La juventud trabaja cuando puede, intenta divertirse, esnifa, parpadea, hace el amor bajo las cámaras de los vídeos de dormitorio y recorre las autopistas en interminables viajes sin objetivo. Mientas, sus mayores siguen soñando con la Gran América y preparando sus interminables planes de defensa contra el eterno enemigo hipotético.
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