De repente, la galaxia misma se había convertido en demasiado pequeña para poder ocultar a William Dane. Pues, por azar, había hallado el secreto tras el que andaba toda la facción ansiosa de poder existente en los infinitos mundos; secreto por el que más de uno estaría dispuesto a matar y torturar. De modo que tuvo que aprender las añagazas del perseguido: cómo fundirse en las sombras y cómo adoptar las identidades de otros hombres, cual si fueran disfraces de carnaval.Y así llegó un día en que Dane ya no pudo seguir huyendo. Tenía que enfrentarse con sus perseguidores y quizá incluso con la muerte. Pero sabía que, si de algún modo tenía tiempo para aprender a usar su secreto, podría salvarse de la aniquilación y salvar a toda la humanidad.
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