La «caja tonta», en contra de lo que pueda parecer, puede ser una eficaz herramienta educativa. No se trata tanto de evitarla o criticarla, como de aprender a mirarla. Podemos conseguir que nuestros hijos sepan filtrar la información, que construyan un sólido criterio para tener opinión sobre lo que ven. Y, sobre todo, para ejercer su derecho a la libertad, libertad para apagar la tele o elegir el programa que quieren ver.
Descripción
2005. 23 cm. 184 p. il. Encuadernación en tapa blanda con solapas.
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