Los ataques contra la fiabilidad de esa forma de conocimiento proceden de muchos frentes: "el conservador teme que la ciencia destruya el único mundo que conoce; el progresista imagina que envenenará el paraíso del futuro; el demócrata se muestra precavido ante las capacidades tiránicas d ela técnica; el aristócrata teme la tendencia igualadora de la máquina". Pero los alegatos en su defensa tampoco son convincentes: "unos dicen que el progreso científico es automático e inevitable; otros, que se debe determinar el futuro mediante la planificación; los tecnócratas se deleitan diciéndonos que la ciencia hará más confortable nuestra vida; los entusiastas del espacio proclaman que el hombre debe proseguir y conquistar el universo". La respuesta a esas interrogantes, desarrollada a lo largo de este ensayo brillante y riguroso, descansa sobre la fundamentación teórica de la naturaleza de la ciencia y la descripción de los comportamientos y valores de la comunidad científica.
Descripción
1981,rústica,.Expurgo biblioteca,sellos y códigos.Rozadura en cubierta.
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