En las afueras de Salzburgo, separado de su mujer y de sus hijos, un profesor de lenguas muertas vive la vida muerta de la pura contemplación. Pero las cosas suceden, por mucho cuidado que se ponga en evitarlas: un día, en plena calle, Andreas Loser tropieza con un viandante y lo hace caer al suelo. ¿Ha sido un acto intencionado? Si Loser -su voluntad consciente- ha intervenido en el orden del mundo, la consecuencia es clara: se está fraguando una historia, y toda historia necesita un testigo. Este será el propio hijo del profesor, para que el movimiento desnudo y lógico de la vida se atenga a sus desenlaces necesarios.
Descripción
1988,rústica con solapas.Firma,nota y fecha anterior propietario.Leves roces.
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