La novela se centra, de manera muy ambigua, alrededor de la historia de la vida del protagonista Jacob Flanders, y está presentado enteramente por las impresiones que otros personajes tienen de él, salvo en aquellas ocasiones en que de hecho se consigue entrar en la perspectiva de Jacob. Así, aunque puede decirse que el libro es ante todo un estudio de carácter y tiene poco poca trama o ambientación, la narrativa se construye como un vacío en lugar del personaje central, si de hecho puede decirse que la novela tiene un protegonista en el sentido tradicional del término. Los temas del vacío y la ausencia, rondan la novela y establecen su sentimiento elegíaco. Se describe a Jacob, pero de una manera tan indirecta que parecería mejor verlo como una amalgama de las diferentes percepciones de los personajes y del narrador. No existe como una realidad concreta, sino más bien como una recopilación de memorias y sensaciones.
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