Con este relato, el autor, Alberto Martínez Marzal, nos acerca a un mundo desaparecido, fragmentado por el poder evocador de la memoria. Años atrás, un pueblo es obligado a albergar residuos nucleares, y sus habitantes deciden abandonarlo en el autobús que el propio Gobierno les facilita. Sólo Matías y Pilar (padres de Martín) se quedan. Después de mucho tiempo (los padres ya han muerto), Martín visita el lugar. Las antiguas voces empiezan a tomar cuerpo, y la vida parece moverse en la superficie, como los restos de un naufragio.
Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información desde su navegador Web.