Katia, querer tener tanto una vida como el arte y fallando una y otra vez, como la danza es la obsesión que se sacrifican otras obligaciones. Desde el momento cuando un niño en Viena la conocía se convertiría en una bailarina, eran los años de disciplina, y siempre la compañía cercana de Grisha el chico que le enseña y aprende con ella es el centro de su mundo. Un libro más sustancial que Vicki Baum ha hecho en algunos años (aunque no hay mejor escrito), y el furor de temperamento, de amor, que no siempre es un pas de deux, de la dedicación conduce a un mundo que tiene también sus aspectos sórdidos
Descripción
1965. 18 cm..Rústica con sobrecubierta,leves roces.
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