Wu Lan se crió en Singapur, pero hace años que vive en Vancouver. El inesperado suicidio de su padre es el detonante para reconstruir su pasado, un torrente de ausencias que se remonta al Singapur de comienzos de siglo XX. Su voz se irá tejiendo con la de tres mujeres excepcionales: su madre, que aún vive en Singapur acosada por el fantasma del marido muerto, y Ah Choi y Chat Mui, jóvenes ah ku que crecieron con el siglo y quedaron atrapadas en las redes de las mafias de la prostitución huyendo de la miseria, el abuso y la desolación.
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