El año 1972 fue un punto de inflexión absoluto para Díez-Alegría. Coincidiendo con la publicación de este texto y de su célebre libro ¡Yo creo en la esperanza!, sus posturas críticas y su visión de la doctrina social provocaron tensiones directas con las autoridades eclesiásticas del Vaticano. Esto derivó en su salida de la cátedra que ocupaba en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y su posterior exclaustración voluntaria de la Compañía de Jesús para evitar mayores conflictos institucionales
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