Los pueblos primitivos, la humanidad en sus orígenes, concebían una fuerza superior, o deidad, femenina. Sólo la irrupción en la Historia de culturas guerreras, en las que el hombre tenía superioridad, impuso un concepto de Dios masculino.
Descripción
Barcelona 2004 . Rústica con sobrecubierta. 95 pg. 24 x 17 cm. Con fotografías en b/n.Nuevo con leves roces.
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