El mundo es ese lugar en el que hemos aterrizado, tomado tierra. En él habitamos y su sentido ?¡y tantas veces su sinsentido!? lo heredamos de los que antes vivieron en ella. Y nos corresponde acrecentar esa herencia, hacerla mejor y más humana. La casa común, la morada del hombre (del ser humano) es sobre todo la casa de la palabra, la que acoge al lenguaje, el pensamiento y la inteligencia. Los libros y la lectura desempeñan un papel esencial en el mantenimiento y preservación de esa casa en la que, provisionalmente, habitamos. Fabricio Caviano
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