En este revuelto mar de fondo Harry Pendel, presunto sastre de la realeza, cobra un insospechado protagonismo. Por su establecimiento desfilan los personajes más importantes de Panamá y en el probador, casi un confesionario, escucha secretos de toda índole. Dadas las circunstancias no resulta extraño que el servicio de inteligencia británico, representado por el agente Andy Osnard, arribista, manipulador y ambicioso, seleccione al sastre como eje de sus intrigas. En esta novela Le Carré reflexiona con humor y pesimismo sobre el espionaje actual, al que considera una farsa y mera caricatura del de la guerra fría."Es el único libro, junto con Un espía perfecto, con el que quiero ser enterrado."JOHN LE CARRÉ
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