Para huir del terrible destino al que el Círculo le había condenado, Tarod logra detener el Péndulo que rige el ineludible fluir del Tiempo. Y el Tiempo deja de existir. Tarod, prisionero en un limbo sin ayer ni mañana, vive resignándose a su inmortalidad cuando un Warp, la terrible tempestad desencadenada por las fuerzas del Caos, arrastra a dos seres humanos, un hombre y una mujer, hasta el Castillo de la Península de la Estrella. Ella es Cyllan, una humilde boyera dotada de poderes parapsicológicos, y por la que Tarod sentirá un amor intenso y puro. Él, Drachea, el presuntuoso heredero del Margrave de la provincia de Shu. Encerrados los tres en el Castillo, provocarán nuevos y terribles acontecimientos hasta lograr que el Tiempo reemprenda su lento e Inexorable camino. En el momento en que Tarod detuvo el Péndulo, la espada del verdugo estaba a punto de abatirse sobre su cabeza El regreso del Tiempo significa, pues, su muerte, a menos que logre encontrar una vía de escape, una salvación.
Descripción
1988. Tela con sobrecubierta 354 pp.,El señor del tiempo 2.
Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información desde su navegador Web.