Lo que hace de este libro de Rousseau un clásico fundacional del pensamiento político de la modernidad es el modo en que elabora una teoría de la soberanía como sujeto y una formulación del punto de vista de la legitimidad como instancia crítica. El contrato social, como el propio Rousseau nos indica en las Confesiones, consti tuye la primera parte doctrinal de una obra sobre Instituciones políticas en la que el autor comenzó a trabajar hacia 1750 y que, probablemente por razones teóricas, nunca llegó a acabar.
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