Con unos límites entre 1592, fecha en que se comienza a construir el monasterio de San Lorenzo de Loret, y 1714-1715, cuando se pierde la autonomía municipal y se termina la iglesia de Santo Domingo, este libro trata de situar las obras pictóricas de este periodo en Huesca en el marco de las instituciones religiosas, políticas y culturales en que se produjeron. Se ofrecen en él 39 biografías de pintores oscenses o que tuvieron taller en Huesca y se transcriben 346 documentos, algunos de ellos inéditos. A la luz de estas cifras, se muestra el destacado interés de la pintura conservada en Huesca y original de este periodo, tanto en cantidad como en calidad. La monografía incluye un abundante repertorio fotográfico, así como los alzados de los retablos.
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