Vacas impávidas, paisajes serenos: marco incomparable para la floración del absurdo. Nadie nunca ha dibujado tiburones tan de verdad, nadie ha demostrado tanta fascinación por el desastre. La tentación del caos sólo puede vencerse, por supuesto, sumergiéndose en él, y eso hace Das Pastoras, con la ligereza indiferente del que se sabe a salvo.
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