Relato donde la evocación los sentidos y las emociones nos deslizan por las cuatro estaciones del año.Pero ,sobre todo,donde el cielo es un vidriera en abanico,el rio acaricia las orillas a medianoche se entorna el alba y se viste de gasas y la vida es como un destello que se va descomponiendo en soplos difíciles de apresar.
Descripción
1999,rústica con solapas,rozadura en esquina superior.
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