En la aldea inglesa de Stoke Druid había aparecido un brote de anónimos. Todos en el pueblo habían recibido cartas de la Viuda Burlona, veneno puro en el que se mezclaban medias verdades e infundios. Y a la vista estaban los primeros resultados: la pobre solterona de miss Martin no pudo soportar las acusaciones y se tiró al río. Pero la Viuda Burlona no se sentía satisfecha y seguía mandando basura por correo. Sólo un investigador tan eficaz y tan excéntrico como sir Henry Merrivale podía desenmascarar a la Viuda y acabar con la plaga
Descripción
Madrid. 1977. 18 cm. 201 p. Traductor, Clara de la Rosa. Leves roces.
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