Ironías del destino. Jig, el terrorista más buscado del mundo, se hace pasar por vendedor de juguetes. Lleva consigo una bolsa con títeres de madera, caballitos... y un pasaporte falso.En realidad, estas precauciones son accesorias porque su auténtica personalidad es totalmente desconocida por las fuerzas del orden. Pero Jig es un perfeccionista. Por eso es el mejor. Y por eso la organización le pide que viaje a Estados Unidos para recuperar los diez millones de dólares captados para el IRA por sus contactos americanos y robados después por alguien cuya identidad es tan desconocida como la del propio Jig.
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