En un último gesto de sensatez, Don Raymonde Aprile decide retirarse a tiempo del crimen organizado tras una existencia dedicada a la conquista implacable de este mundo Sus tres hijos han crecido ajenos a la vida oscura que él ha llevado, hasta convertirse en miembros respetables de la sociedad. Deseoso de preservar la trayectoria intachable de sus descendientes y de seguir de cerca al grupo de bancos internacionales que posee, Don Aprile ha decido ceder el relevo al joven Astorre, a quien adoptó años atrás para formarlo y convertirlo en su mano derecha.
Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información desde su navegador Web.