En la bruma gris del amanecer, una mujer despierta y no se reconoce en el espejo. Su memoria se ha desvanecido. Ni siquiera su nombre, Ariel Gold, del que se entera a través de un registro de conducir, le es familiar. Aterrada comprueba que esta herida y golpeada y que, en medio del desorden de la cama hay una blusa ensangrentada y un revolver.
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