Bruno, antes Luigi, lleva un bar en Madrid. No quiere saber nada del pasado. Ni siquiera desea atisbar el recuerdo de su propia mirada, de su aspecto, de la cara que tenía antes de pasar por las manos del cirujano. Tras pasar media vida llevando las cuentas de la mafia napolitana, decidió colaborar con el juez. En pago de sus servicios le ofrecieron protección, que incluía la operación para convertirlo en irreconocible.
Descripción
1999,semirígida con sobrecubierta,perfecto estado. 24 cm. 234 p.
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