El subinspector Domínguez es un tipo realmente duro. Está destinado en Barcelona y comparte su vida con una lumi del Raval. Un empresario barcelonés de éxito ha estado varias veces al otro lado de la ley sin consecuencias. En 2008 forma parte de un entramado empresarial que dirige una mujer mejicana, la Doña, dedicado a comerciar con felicidad. La compran en Honk-Kong, la procesan en Buenos Aires y la distribuyen por Europa y Estados Unidos. En San Isidro, Buenos Aires, el asesinato del presidente de un club de rugby va a sacar a la luz viejas rencillas latentes entre personajes que fueron actores, hace más de treinta años, de la política del país.
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