A sus 16 y 14 años, los hermanos Cuervo hablan cuatro idiomas, diseñan jardines al modo inglés, poseen dotes en aeromodelismo y solo se acuestan con prostitutas. Son el enigma que fascina a todo un colegio, especialmente a Nelson Reina, que será al mismo tiempo su único amigo, su biógrafo; su imitador. Muchos años antes, la madre de los Cuervo se fugaba con un mito del ciclismo colombiano, atrapado en una espiral de delincuencia.
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