Un joven, hijo de padres divorciados y cuyo único hermano fue muerto al ser confundido con un ladrón narra ante su cámara de vídeo el vacío de su vida, sin familia, trabajo ni horizontes de ningún tipo. La obra, escrita con duro realismo, refleja situaciones auténticas, aunque acentuadas en sus perfiles dramáticos con propósito crítico. El estilo, muy coloquial, resulta bastante pobre. El panorama de soledad, divorcio, alcoholismo y sentido materialista de la vida que despliega la acción es muy poco formativo para el público al que se dirige.
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