Marguerite Yourcenar cuenta que una vez encontró, en una carta de Flaubert, esta frase inolvidable: Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo. La autora de estas Memorias de Adriano añade: He pasado una gran parte de mi vida tratando de definir, y luego de describir, a este hombre solo y por otra parte en relación con todo. Alabada por críticos de todo el mundo como una de la obras más singulares, bellas y hondas de la literatura del siglo XX, estas Memorias atraen constantemente nuevos lectores, interesados en el emperador del siglo II, casi un sabio, que fue a la vez uno de los últimos espíritus libres de la Antigüedad.
Descripción
1994. Pasta dura editorial. 235 pag.22x14,5 cm.Traducción de Julio Cortázar.Nombre y fecha.
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