Los demonios y los angeles conviven armoniosamente en Barry Lyndon, que es el sello de un hombre distinguido que surge espontaneamente de entre los granujas, aventureros y sinverguenzas con las ancas aupadas al taburete tabernario entre indigentes y principes, entre maridos celosos y santos. Solemmente adorado, en virtud de su picardia, por todas las solteras jovenes y casadas aburridas del lugar. Eso fue Barry Lyndon, valiente y temerario hasta convertirse en heroe de leyenda.
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