Nombrado inquisidor general de Aragón a la temprana edad de treinta y ocho años, el padre de Nicolás Eymerich fue convocado por el prior de los dominicos de Carcassone para llevar a cabo una importante misión; erradicar una extraña secta herética ubicada en Castres, la de los denominados "masc", dedicada a profanar la sangre y a propagar una terrible enfermedad que se extendía a través de las venas y levaba rápidamente a la muerte. La enfermedad, que se propagó con asombrosa rapidez a lo largo del siglo XIV, era conocida como "la Muerte Roja". Gracias a sus métodos crueles y sanguinarios, el padre Eymerich consiguió llevar a cabo su misión con éxito, pero dejó tras de sí un rastro diabólico.
Descripción
2004. 22 cm. 280 p. Encuadernación en tapa dura de editorial con sobrecubierta,firma y fecha.
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