Johann Gutenberg, maestro impresor, simpático y visionario timador, dicta su «testamento» o «justificación» a un joven amanuense a quien su invento ha dejado sin trabajo. Sus palabras conjuran la vistosa Europa del siglo XV, castigada por la peste: una Europa de ricos burgueses, hijas concupiscentes, aprendices astutos, amanuenses descuidados y artesanos pioneros del oficio de imprimir. Sobre todos ellos destaca la inquietante figura de Gutenberg, un hombre que lo apostó todo por el invento más importante del pasado milenio.
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