La Corte de Carlos IV es el nuevo escenario de las andanzas de Gabriel de Araceli, que después del combate de Trafalgar pasa a Madrid. Criado primero de una actriz y después de una aristócrata, en este episodio Araceli participa como testigo privilegiado de las diversiones, rivalidades e intrigas que enfrentan a los partidarios y enemigos tanto del favorito Godoy como del príncipe Fernando, y que preludian la invasión francesa y la Guerra de la Independencia.
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