Todo debería haber sido mucho más fácil, pero Leslie Carter, una guapa bailarina armenia, pidió ayuda a su amigo Dan Fortune. Su marido debía una pequeña cantidad de dinero a una gigantesca compañía metalúrgica, pero no encontraba a nadie que aceptase su dinero. Fortune aceptó el encargo pero tampoco encontró a quien pagar; sólo encontró, bajo la luz azul de un neón, un cadáver
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