El hombre frío tiene abundantes puntos de contacto con el universo hustoniano. Diferentes personajes plasman, cada uno a su modo, la figura del perdedor, y la acción se desarrolla a semejanza de una reflexión sobre el fracaso. Todo ello ejemplifica las siguientes palabras de Huston: «Burnett no es un sentimental, sino más bien lo contrario. Ama a sus héroes secretamente. Es capaz de introducimos no sólo en las profundidades de la mente de un gángster, sino también en la de cualquier individuo marginado».
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