Un interrogatorio de tercer grado puede tener siniestras consecuencias. El interrogado puede no tener demasiada resistencia y reventar. Robert Prat, un joven y entusiasta juez de instrucción, intenta desenmascarar y llevar a juicio ese "desgraciado accidente". Claro que es difícil evidenciar ciertos errores cuando han sido cometidos por la Ley. Una gran muralla de instituciones, de reglas y principios se interpone a ese escandaloso intento de acusación. Robert Prat no se amedrenta y lleva adelante la denuncia, a pesar de las multiples propuestas, amables unas, brutales otras, de disuasión.
Descripción
Descripción: Barcelona 1973. Tapa blanda ,traducción del francés de Juan Viñoly. 231 páginas, 18 cm
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