Todos los indicios señalaban a Dave como autor del asesinato; además los testigos desaparecían uno tras otro, dejando nuevas pruebas contra él. El inspector Crambo le había avisado: a cada movimiento que hace para escapar, el círculo se estrecha más, hasta cerrarse del todo. Dave no era culpable y, no obstante, su círculo se iba estrechando, le ahogaba, le anonadaba. Estaba atrapado y, héroe o villano, no podía escapar a su destino.
Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información desde su navegador Web.