El viejo doctor Leonard, con su barba blanca, su pipa y su deslucido gabán, se ve un buen día envuelto en uno de los misterios más increíbles que jamás hubiera podido imaginar: un hombre morubundo, llega a su consulta y le pide apremiantemente ser visto por rayos X; lo que el doctor Leonard descubre entonces es algo fuera de toda lógica, algo casi onírico: aquel hombre no tiene corazón, por ninguna parte aparece el órgano vital. El extraño paciente se le queda entre las manos y antes de que el viejo doctor haya podido comenzar las deligencias, el cadáver desaparece.
Descripción
Descripción: Barcelona 1985, rústica, 239 pp., 18x11,5 cm.
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