El cadáver de un muchacho aparece bajo un acantilado, bajo las murallas de Ibiza. Es Sergio, un adolescente deportista, generoso, algo callado, tímido, en definitiva, un buen chico, de esos que nunca se buscan problemas El caso es archivado como un suicidio, pero algo lleva al equipo del policía sevillano Ariel, jefe de Crimen Organizado, a seguir investigando, porque los chicos así no suelen acabar asesinados, pero tampoco se suicidan. Deciden seguir investigando por instinto y por un cura de origen italiano, entrenador de baloncesto de Sergio, que sabe pefectamente que el chico jamás le habría hecho esto a su madre.
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