Es la primera aproximación, ya en plena madurez, a la técnica narrativa del relato breve. Como su nombre indica, se trata de retratos, esbozos y caricaturas casi esperpénticas de tipos que provocan la sensación de habérselos encontrado más de una vez por las calles del barrio. Vistos en retrospectiva demuestran que García H ortelano ya estaba en plena operación despegue respecto al realismo social.
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