Nada tan apasionante como el camino de la vida. De toda la vida. Cada etapa ofrece paisajes, desafíos y posibilidades sorprendentes. El último tramo de la vida encierra grandes secretos que conviene descubrirlos a tiempo. También nos tiende sus trampas que hay que aprender a sortearlas.Para el creyente el envejecimiento, en medio de sus achaques, constituye un tiempo de gracia para vivir a fondo. Es el tiempo de las grandes síntesis: ancianidad y esperanza, soledad y Presencia que nos habita, desvalimiento y confianza, pecado y misericordia, tierra y cielo, pobreza humana y Dios Padre-Madre que nos acoge.Para la gran mayoría, sólo a la altura de la ancianidad podemos reconciliarnos y hacer las paces con la muerte que se abre a nueva vida.La ancianidad es también tiempo de saber acompañar la fragilidad de los hermanos. Requiere sabiduría creyente y entrega compasiva por parte del que acompaña.Las autoras de este cuaderno nos revelan los secretos de esta etapa y la forma de acompañarla. Vicky Irigaray como experta en relación de ayuda a enfermos terminales. Josune Arregui como religiosa que está recorriendo ya esta etapa de la vida y experta en temas de vida religiosa.
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