Hannah y Grant estaban de acuerdo en algo: el matrimonio era invariablemente un error que la gente no debía cometer más de una vez. Es más, Hannah se sentía tranquila con su trabajo y su soltería. Bueno... tal vez no era completamente feliz... después de todo, siempre había deseado tener un hijo, pero no era muy factible. ¡Hasta que Grant le propuso que se casaran, que tuvieran un hijo y que después se divorciaran!
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