La encantadora conductora que paró para ayudar a Nikos no podía sospechar que aquel hombre era en realidad Dominic Santorini, creador de un auténtico imperio financiero y acostumbrado a que las mujeres lo persiguieran. La inocente muchacha invitó a Nikos a su casa, donde continuaron una conversación que desembocó en tiernas caricias y, finalmente, en una verdadera explosión de deseo y pasión.Después llegó la mañana y con ella ¿la traición? ¿Sería Lexie una espía industrial cuyo objetivo era destruir su imperio? ¿Sería el amor un lujo que Nikos no podía permitirse o quizá pudiera dejarse llevar por las tiernas sensaciones que le provocaba la mera presencia de Lexie?
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