Al conde de Carlyle lo apodaban la Bestia y Camille Montgomery conocía bien su mala reputación. Pero, como experta arqueóloga, también sabía que la familia del conde poseía la mejor colección de antigüedades egipcias de Inglaterra. Lo malo era que su atolondrado padrastro también lo sabía... y estaba empeñado en robarla. De modo que, cuando fue sorprendido intentando robar a Carlyle, Camille se vio obligada a vencer su miedo y a enfrentarse valerosamente con el hombre cuya máscara ocultaba, según decían, un rostro repulsivo.
Descripción
2005. 19 cm. 350 p. Encuadernación en tapa blanda .
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