A pesar de que la joven viuda María Fitzherbert es plebeya y católica, su elegante pretendiente no es otro que el príncipe de Gales, cuyo incuestionable deber real es casarse con una princesa protestante. En una época acostumbrada a las amantes reales, María es tan virtuosa como hermosa. En lugar de sucumbir huye a Francia sólo para ser atraída irresistiblemente a Inglaterra y a los brazos de su príncipe y esta apasionada relación podría costarle a él su trono.
Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener datos estadísticos de la navegación de nuestros usuarios y mejorar nuestros servicios. Si acepta o continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información desde su navegador Web.